viernes, 28 de abril de 2017

El cartel...



No hay más cartel, escucha, buen amigo
que aquel en que se muestra nuestra historia;
no hay más verdad, lo sé, que la memoria,
que oculta nuestro ayer, tras los postigos;

mas el ayer, efímero, es castigo
del presente que se va tras de la euforia;
lo bueno, para bien, es que la noria
nos vuelve aquí a citar como testigos.

Un año pasará sin darnos cuenta
y ese cartel será el protagonista
de la semana que pasa desatenta.

Llegaremos hasta ahí, siendo optimistas,
Desempolvando, una vez más, la vestimenta
para apuntarnos, juntos, en su lista.

A mi amigo Jose Moreno Ferro, por la fotografía, y por ser fiel compañero de batallas en las noches del esparto.


miércoles, 26 de abril de 2017

Todo lo que en su vida ha amado...


Ella es "blogger", claro, no por vocación ni por convicción, pero es el resultado de la rabiosa actualidad que demanda a las "influencer", cada día, su vital dosis de zapatos "cool", camisas y blusas "top" y pantalones y bolsos "lo más" que las "it girls" de moda le van sirviendo en su "smartphone". Lo grave no es que se esté quemando la vista estando todo el día pegada al teléfono, o que su casa tenga detalles de las antes mencionadas "it girls", sino que la belleza estereotipada y sólo al alcance de niñas "monas" (o eso creen) y adineradas le esté quemando la moral y hasta la autoestima.

Ella se levanta tomando en el desayuno un plato de lo que ellas han hecho el fin de semana y se bebe, sorbo a sorbo, mecánicamente, un vaso lleno de fotos maravillosas en las islas más "chic" del momento, a donde ha ido a pasar la chica el fin de semana con su perfecta familia. No lo critico, ellas se ganan  la vida, pero a ella se la están quitando y no se entera...No le gusta su ropa, porque no hay tendencia en el ropero, no le gusta su casa, porque en el "instagram" de "Pitita Repuca" no hay nada que se le parezca a lo que, con tanto esfuerzo, han construido su marido y ella, que ahora nada en las aguas de un olvido próximo, brutal y descorazonador. Dicen las noticias que los móviles están causando adicción entre nuestros jóvenes, hasta el punto de que les crea ansiedad no poder mirar las redes a cada rato, perdiéndose con ello no sólo las horas del necesario estudio que alimenta la mente y nos hace libres, sino la vida que hay a su alrededor, las sonrisas y los besos, y la forma en la que el sol entra en el salón llenándolo todo de armonía. 

Ella almuerza con "pinterest", se acuesta leyendo la revista "El mueble" y desoye las palabras de quién la mira, en esta nueva anorexia de nuestra época en la que el plato de comida ya no lo desprecian, pero no les alimenta. Quizá la única manera de hacerla de nuevo suya sea hacerse un blog en el que su hijo vuelque sonrisas y abrazos en sus "posts", que contenga vídeos de lo que han hecho el fin de semana en el parque de al lado de casa, en el que se vea cómo su pequeño, que se está haciendo mayor, se mancha los dedos y la boca con el chocolate de un "kinder"...la sorpresa, digo yo, será que su madre los lea...  

Llevo escuchando un tiempo a un cantante español algo así como "todo lo que en mi vida he amado, es una canción, un teatro, y a ti"...ella, algún día, a lo mejor podrá reencontrarse con esa mujer que fue, y recordar todas las cosas buenas que se le han ido escapando de las manos, es decir,  "todo lo que en su vida ha amado"...

lunes, 24 de abril de 2017

La Pasión...


A veces no hay más Pasión
que la que uno dentro lleva.
Nos parece que es tan grande,
que no ahoga pero aprieta
robándonos el aliento,
mermándonos nuestra fuerza.

A veces, nuestra pasión,
nos envuelve y atormenta;
nos hace buscar, al lejos,
lo que tenemos tan cerca;
y nos hunde, en nuestro egos,
con todas nuestras miserias.

A veces,  si retiramos,
de los ojos, la antojera;
nos paramos a pensar
en lo “grave” del problema
y entendemos que, al final,
esa pasión, por ser nuestra,

es tan mísera, tan pobre,
tan ínfima, tan pequeña…
quizás podamos sentir
corriendo por nuestras venas
la sangre que quiso Dios
que nuestras almas tuvieran.

Así veríamos más claro,
que la pasión verdadera
es la que trae Jesús
una tarde Albaycinera
cuando baja hasta Granada
delante de Nuestra Estrella.

viernes, 21 de abril de 2017

Granada en cien fotos


Cuando paseas por Granada, dejándote caer por sus transitadas calles, es bueno a veces meditar un poco acerca de qué es lo que se está viendo, o qué aparece ante tus ojos, para entender así cómo Granada se hizo Granada, mucho antes de que nuestros pies deambularan por su pavimento. Al bajar la calle, bañadas las paredes por el sol de mediatarde un domingo cualquiera, me fui contagiando del ambiente que tiene mi ciudad los días previos a una de sus fiestas grandes, me dejé arrastrar por la euforia, por la proximidad de los días, por el clima primaveral que todo lo inundaba ya, por la belleza del instante y las mano en las mías de las mujeres más importantes de mi vida, y disfruté tanto, que no tuve menos que dejarme llevar por todo eso y enfocar por el visor la puerta que se asoma a la fotografía como un general se planta ante su tropa, serio, altivo y firme, sabedor de que todo responde ante él o se atiene a las consecuencias. Una puerta, una escalinata, el barrio del Apóstol, la tarde en calma, y el ruido de tacones, risas, platos que se trajinan en las terrazas colindantes, me hicieron pensar por un instante en lo que tuvo que pensar aquel que encargó tan solemne obra para que perdurara por los siglos de los siglos y concluí que estoy totalmente de acuerdo con él...Granada bien vale un imperio. 

miércoles, 19 de abril de 2017

No sé qué decirte...

No sé qué decirte, ahora que tu palio dejó sus zancos en el suelo de san José de Calasanz, después de un Viernes Santo más de batalla, de derroche físico y de exprimirme el alma en cada "revirá", en cada "chicotá", en cada vez que me paraba a mirarte sin poder contener las lágrimas. Eres muy grande, siendo tan joven, eres muy grande, siendo tan Niña, apenas una "Mocita" que es maestra en el Dolor, apenas diecisiete años, y ya experta en el sufrimiento y en el llanto; pero qué llanto tienes, Madre mía, que los que se agolpan ante tu paso reflejan tu tristeza en sus miradas y las lágrimas afloran iluminadas las niñas de sus ojos al ritmo que le marcan las velas de tu candelería. ¡Qué bonita eres Madre!, si ya lo dice tu "izquierda alante", eres la "Virgen de la cara bonita", y es que no se puede estar más guapa con la pena tan honda que Tú tienes...

No sé qué decirte, salvo gracias...por un año más bajo tus pies, por la gente que te quiere y que te cuida, por la cuadrilla que tiene la suerte de llevarte, y a la que yo tengo la suerte de llamar mía. Gracias por la emoción incontenible desde que despuntó el alba, por tener a mi familia a mi lado en tu paseo, por la fuerza que me sigues conservando aunque yo barrunto que se agota, como las clepsidras, gota a gota. Gracias por la "revirá" del cancel, y por esa forma que tienes de mirarnos que hasta parece que se para el tiempo ante tu cara y ya no hay más que hermosura, gratuita e inmedible, y gracias porque mi hija ya te espera, ya te conoce, y ya te necesita. 

Gracias, Señora de la cara bonita, no me canso de decirlo, por permitirnos llevar, bajo tus andas, no sólo tu belleza, tu grandeza y tu delicadeza, que eres la delicadeza bajo palio, Escolapia, que no se puede ser más fina, ni más elegante, ni más bonita, sino también, y eso es lo más importante, por permitirnos llevar la fe de tanta gente en un bolsillo, cuando estamos junto a Ti. Dice la saetera que no se explica "cómo una pena tan grande/ cabe en pañuelo tan chico", y yo no me explico cómo en un bolsillo de un pantalón de costalero cabe tanta fe...¿cuántas fotos de padres, de hijos, de esposas y maridos se llevan en el bolsillo? ¿cuántos relicarios en forma de chupetes, anillos, pulseras, llaveros, medallas, van contigo bajo el palio gracias a un simple bolsillo? ¿cabe más fe en un trozo de tela?...fíjate si tu palio es grande, ay, María Santísima del Mayor Dolor, que, con con nosotros, van muchísimas oraciones, muchísimas miradas que se pierden en las camas de los hospitales, muchísimos besos que se mecen en el aire de la distancia, muchísima fuerza en las manos recias de nuestros abuelos, muchísima ternura en las manecitas de nuestros bebés...¿cómo no va ir arriba tu palio, Primor de los Primores, si por cada costalero, va como poco, una esposa, dos padres, cinco hermanos, una hija, cuatro sobrinos, sin contar suegros, cuñados y amigos?...¿ves la de gente que lleva tu paso? ¿cómo no va a volver arriba?...no sé qué decirte, salvo que me sigues emocionando a cada mano, que te llevo en el corazón cada día de mi vida, que te pido por los míos cada minuto, que te añoro cada segundo que pasa desde el Viernes Santo, que te busco, que te sueño, que te lloro, que te quiero, que necesito mirarte, que me siento afortunado cada año que paso debajo de tu palio, que no me salen las palabras, y que mi única manera de rezar, es intentar hacer más liviana, con mi esfuerzo, cada loseta del suelo que pisas, para que no te duela la pena, y para darte gracias, eternas, sinceras y orgullosas, por qué no, por cada uno de los ratos que comparto, con mis amigos, en esa bendita locura que es ese paso de palio de Viernes Santo que me hace más joven, y en el que vuelvo a nacer.

No sé que decirte, pero creo que te lo he dicho todo, me falta sólo una cosa, sólo una, que no recuerdo haberla mencionado..¡Qué cara más bonita tienes, "Hija"!...

lunes, 17 de abril de 2017

el "rinconcito" de la solera...

No sé si sabré expresar algún día, aquel en que aprenda a transmitir lo que siento sin que se me coja un pellizco en el alma, lo orgulloso que me siento de estar incluido en la nómina de hermanos de mi hermandad del Lunes Santo. No sólo por la manera que tiene de hacer las cosas, por la exquisita forma de presentar sus pasos en la calle, o por la pulcra rectitud con la que sus hermanos van en las filas, sino también por las personas que he ido encontrando a lo largo de estos años que han  pasado desde que ingresé en esta hermandad que me robó el corazón un Lunes Santo abrileño de mil novecientos noventa y tres. 

Yo, que desde mi "ceguera" costalera (entiéndase por ceguera no ver más allá de la visera del costal), nunca entendí qué había de difícil, de belleza, y de gratificación en vestir un hábito, me he estado perdiendo casi cinco lustros lo que he descubierto hace poco y que se ha convertido en uno de esos momentos que esperas con más ganas, aunque se haga complicado el llevarlo a cabo. Nunca pensé que un antifaz tenía tanto de intimidad, de reflexión y de "reseteo" del alma. Nunca imaginé que pudiera llenar tanto coger una cruz y seguir los pasos del Señor, pudiendo reflexionar en su sufrimiento, en su entrega, en su valor, mucho más tiempo y de una manera más personal, si cabe, que la que ya había vivido como costalero del Sagrada Protector primero, y de su Madre después, pero lo cierto es que es algo extraordinario esto de formar parte de las filas de nazarenos de una hermandad, que además, es la mía.

Pero si esto resulta ya, "per sé", algo gratificante y que te permite encarar el resto del año en paz contigo mismo, no menos cierto es que buena culpa de ello la tienen las personas con las que compartes estación, amigos las más veces, pero también personas de hermandad con las que te une, a decir de un pregonero, "algo muy grande". Esas personas se encargan de ayudarte a colocarte la túnica, de hacer el "paseíllo" hasta el templo contigo, de compartir contigo cosas vividas junto al que va a ir clavado en la Cruz unos metros delante nuestra, y se encargan también, de recordarte la historia importantísima que tiene la hermandad a la que perteneces, a tenor de lo visto en el tramo de cruces, desde hace muchos años. 

Entrar en el templo acompañado de un amigo que cumplió el año pasado veinticinco de hermano, saludar, al menos, a dos pregoneros de la Semana Santa dentro del templo, abrazar emocionado al que firmó como padrino el día de tu ingreso escuchándolo decir que se sentía orgulloso de seguir viéndonos ahí, con Él; esperar a que el paso del Señor arríe a centímetros de donde tú estás mientras te coge por los hombros algún que otro responsable de la refundación de la cofradía en la calle es de un valor incalculable que va, "in crescendo" cada vez que llega un Lunes Santo y, al mirar las caras de unos y otros, compruebas que eres un privilegiado más no sólo por estar en ese tramo de cruces, con los amigos, sino por formar parte de un "selecto" grupo de "jartibles" amantes del silencio, del racheo y del esparto, que constituyen, incansables, el "rinconcito" de la solera...

A todos, gracias, por todo...

viernes, 7 de abril de 2017

mi Esperanza...

Refugiado en el zaguán
de mudéjar centenario 
voy hilvanando rosarios,
de mi mente, en el desván,
al morir el lubricán
de esta tarde sempiterna
cuando yo voy a buscarte
esperando reencontrarte
dormida entre las lucernas.

Me fijo en esa antesala
del mismo Cielo, entoldado,
que es ese palio bordado
donde mi vida hace escala.
Eres Tú la Generala
de un ejército que suma
costales para una cita
cuando así lo solicitas
en un número que abruma.

Yo miro a mi alrededor 
y sólo cuento belleza;
la de un poema que empieza
con "palabritas" de amor.
Llevas tan bello dolor,
no entiendo que la dulzura
que se escapa de tu boca
no aclare al que se equivoca
al no ver, en Ti, hermosura.

No sé rezar de otro modo
que no sea llorar contigo,
o abrazarme a los amigos
que hayamos, en ti, acomodo,
ni deseo más en la vida
que todas mi añoranzas
se terminen, por lo inciertas,
ante esa puerta entreabierta
donde asoma mi Esperanza.


Gracias por asomarte...

Gracias por asomarte...
donde se guardan las joyas...
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